El Real Valladolid se empieza a encontrar con un problema claro en plena construcción de plantilla: el overbooking. El conjunto blanquivioleta cuenta actualmente con 34 futbolistas en plantilla sumando a los fichajes aún no oficiales de Thiago Ojeda y Víctor Fernández Jr, dos operaciones encaminadas pero todavía sin confirmación por parte del club. Una cantidad demasiado elevada, se tendrá que dar salida a jugadores para contar con el máximo de fichas que permite LaLiga.
En la portería se cuenta con Álvaro Aceves, y próximamente se debería de incorporar a un nuevo cancerbero como competencia del canterano.
El atasco es especialmente evidente en varias posiciones. En defensa, el Real Valladolida cuenta con cuatro centrales: David Torres, Pablo Tomeo, Ramón Martínez y Mohamed Jaouab. En el lateral izquierdo hay acumulación, con Guille Bueno, Hugo San, Iván Garriel y Carlos Clerc. A ellos se suman cuatro laterales derechos: Iván Alejo, Clément Michelin, Koke Iglesias y Trilli.
El centro del campo tampoco se queda corto. Se cuenta con Stanko Juric, Mathis Lachuer, Julien Ponceau, Víctor Meseguer, Ibrahim Alani y Dani Pérez, a los que habría que sumar a Thiago Ojeda, que llegaría desde el Villarreal para reforzar la zona del pivote. El argentino tiene un acuerdo encaminado con el Real Valladolid en una operación cercana a los 400.000 euros.
En ataque, la situación es todavía más llamativa. El club cuenta con 5 extremos: Stipe Biuk, Kaj de Rooij, Lucas Sanseviero, Amath Ndiaye y Xavi Moreno. Como mediapuntas Fran Escribá contará con dos nuevos fichajes: Luis Chacón y Víctor Fernández Jr. También hay exceso de delanteros: Adrián Arnu, Juanmi Latasa, Vegard Erlien, Robin van Duiven, Marcos André, Víctor Barberá y Jorge Delgado.
La fotografía es clara: el Real Valladolid tiene demasiadas piezas para un puzle que todavía necesita ajustes. Fran Escribá puede disponer de muchas alternativas, pero el club tendrá que mover el mercado de salidas para evitar una plantilla sobredimensionada, con jugadores sin sitio y fichas que pueden condicionar el margen de maniobra.
El overbooking ya es una realidad en Zorrilla. Ahora el trabajo pendiente está en aligerar el grupo, definir roles y cerrar salidas antes de que el exceso de nombres se convierta en un problema deportivo y económico.
