Koke Iglesias ha puesto punto final a una etapa profundamente ligada al Real Valladolid. Después de confirmarse la rescisión de su contrato, el futbolista ha publicado una emotiva carta de despedida en la que repasa sus doce temporadas vinculadas al club blanquivioleta.
El lateral reconoce la dificultad de abandonar una entidad que ha formado parte de su vida desde muy joven. Nacido y criado en un pueblo de la provincia de Valladolid, Koke explica que el Pucela ha significado para él mucho más que fútbol: su tierra, su casa y la ilusión que tenía desde niño.
Durante todos estos años pudo recorrer el camino desde la cantera hasta cumplir el objetivo de llegar al primer equipo. Una trayectoria que ahora termina, pero que el propio jugador considera fundamental tanto en su crecimiento deportivo como personal.
Koke asegura marcharse con la tranquilidad de haberlo dado todo por la camiseta blanquivioleta y dedica buena parte de su despedida a las personas que le acompañaron durante esta etapa: entrenadores, compañeros, fisioterapeutas, utilleros, médicos y trabajadores del club.
También reserva unas palabras especialmente cariñosas para la afición del Real Valladolid, a la que agradece el apoyo recibido y haberle hecho sentir siempre «uno de los vuestros».
La frase que resume su despedida refleja el sentimiento del canterano hacia el club:
«Puedo salir del Real Valladolid, pero el Real Valladolid jamás saldrá de mí».
Koke cierra así una historia de doce años como blanquivioleta, desde sus primeros pasos en la cantera hasta alcanzar el primer equipo. Su salida abre ahora una nueva etapa profesional, pero el futbolista deja claro que su vínculo emocional con Valladolid permanecerá intacto.
«Gracias por tanto, Pucela. Gracias por estos doce años», concluye en una carta que supone su despedida definitiva como jugador del Real Valladolid.
