El Pucela ha cosechado un empate y cuatro derrotas en los cinco encuentros en los que encajó al menos dos tantos. Cuando recibe menos de dos, su balance mejora hasta los once puntos de dieciocho posibles.
El Real Valladolid está pagando caro los partidos en los que su defensa concede más de un gol. En las once primeras jornadas, el equipo de Fran Escribá ha encajado dos o más tantos en cinco ocasiones y únicamente ha conseguido sumar un punto de los quince posibles. El empate en Las Palmas constituye la única excepción a una serie que incluye cuatro derrotas.
Mallorca, Real Oviedo, Eldense y Granada se llevaron la victoria después de marcar al menos dos goles al conjunto blanquivioleta. Ante los dos últimos rivales, el Real Valladolid también encontró la portería contraria, pero sus tantos fueron insuficientes: perdió por 2-3 en Zorrilla y por 2-1 en Los Cármenes.
El contraste aparece en los seis encuentros en los que recibió menos de dos goles. En ese grupo, el Pucela logró tres victorias, dos empates y una derrota, con once puntos de dieciocho posibles. La única derrota fue en Eibar, donde cayó por 1-0.
Recibe menos de dos goles | Recibe dos o más goles |
Eibar 1-0 Real Valladolid | Mallorca 2-0 Real Valladolid |
Cádiz 1-1 Real Valladolid | Real Valladolid 0-3 Real Oviedo |
Real Valladolid 1-0 Andorra | Las Palmas 2-2 Real Valladolid |
Ceuta 1-1 Real Valladolid | Real Valladolid 2-3 Eldense |
Real Valladolid 3-1 Córdoba | Granada 2-1 Real Valladolid |
Real Valladolid 5-0 Albacete | — |
3 victorias, 2 empates y 1 derrota | 1 empate y 4 derrotas |
11 de 18 puntos: 61,11 % | 1 de 15 puntos: 6,67 % |
La diferencia es considerable: el Real Valladolid ha obtenido el 61,11 % de los puntos cuando encaja como máximo un gol, frente al 6,67 % cuando recibe dos o más. Sus tres victorias pertenecen al primer grupo, con las porterías a cero ante Andorra y Albacete y el triunfo por 3-1 frente al Córdoba.
El dato cobra especial relevancia en un momento en el que el equipo lleva seis jornadas consecutivas marcando. Esa continuidad ofensiva no ha evitado las dos últimas derrotas, que han dejado cinco goles encajados y ningún punto.
Para Escribá, el reto pasa por conseguir que la producción atacante tenga un mayor respaldo defensivo. Reducir las concesiones permitiría competir con marcadores más ajustados, sin exigir al ataque que alcance los tres goles para aspirar a ganar cada vez que el rival marca dos.
